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:: LIDIAR CON EL
SÍNDROME DE ABSTINENCIA ::
:1::: INQUIETUD
La inquietud se manifiesta de
muy diferentes maneras, la más habitual es no
ser capaz de permanecer sentado, no poder parar quieto
o necesitar hacer algo con las manos continuamente.
Esta clase de comportamientos son comunes en los primeros
días, pero suelen cesar después de un
par de semanas.
En algunos casos, la inquietud puede
ser inducida por una ingestión excesiva de café,
té o refrescos de cola (bebidas que contienen
cafeína y suelen usarse como sustitutos del tabaco).
Ello se debe a que la nicotina atenúa el efecto
de la cafeína y, por tanto, si después
de dejar el tabaco se bebe la misma cantidad o más,
la cafeína provoca esa sensación de inquietud.
Es conveniente reducir el consumo de cafeína,
si se puede.
Si tienes problemas de inquietud es
importante programar cierto ejercicio físico
a diario. Hacer estiramientos, correr o hacer marcha
resulta muy útil. Si tu inquietud se manifiesta
especialmente localizada en las manos, echa mano de
algún viejo collar de cuentas, estruja una bolita
antiestrés o juega con algún objeto (como
un bolígrafo). Si el problema es realmente grave
y molesto, quizá sea conveniente recurrir a alguna
terapia sustitutiva de la nicotina.
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:2::: IRRITABILIDAD
Algunos fumadores cuentan que se vuelven
irascibles y pierden su templanza al empezar a dejar
el tabaco. Puede que sea buena idea prevenir a los allegados,
avisarles de que puedes estar un poco irritable y pedirles
paciencia y comprensión. Es más probable
que te sientas malhumorado si estás sometido
a estrés, por lo cual es recomendable reducir,
en la medida de lo posible, la tensión de tu
vida diaria durante las primeras una o dos semanas después
de dejarlo (especialmente si te has sentido iracundo
en intentonas previas). De cualquier forma, puede que
ello no sea posible, ya que a veces acaecen sucesos
imprevistos y estresantes. En tal caso, necesitarás
planear cómo sobrellevarlos y si tienes oportunidad
de probar estos planes con situaciones de estrés
antes de comenzar a dejar de fumar, tus posibilidades
de apañarte bien al dejarlo serán mayores.
Respirar hondo es una buena
estrategia. Toma lentamente una buena bocanada de aire,
tan profundamente como puedas, y retenlo durante un
par de segundos. Después, exhala lentamente y,
mientras dejas salir el aire, siente cómo escapa
con él toda la tensión. Hacer esto dos
o tres veces en un minuto puede ser un buen alivio y
frenar el aumento de la tensión. Si no es suficiente,
tómate un respiro de 10 minutos, da un paseo
o haz algo agradable para que tu mente desconecte del
problema. Mientras lo haces, piensa en lo que estás
haciendo y en lo que pasa a tu alrededor, no en por
qué lo estás haciendo. Es decir: aparta
de tu mente el problema.
Si alguien hace algo que te moleste,
di "por favor, no hagas eso. Me estás poniendo
de los nervios, ya sabes, estoy dejando de fumar y eso
"
Esta clase de peticiones surte mejor efecto si se ha
avisado de antemano a la gente y ello ocurre durante
las primeras semanas de deshabituamiento. Llegará
un momento en que los demás esperen que todo
haya vuelto a la normalidad, lo cual suele suceder en
el plazo aproximado de un mes o dos. En ese tiempo,
las investigaciones muestran que los ex-fumadores dicen
sentirse menos agobiados que cuando fumaban.
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:3::: PROBLEMAS
DE SUEÑO
Es bastante usual que los fumadores en fase de deshabituación
se quejen de problemas de sueño y de tener pesadillas
durante los primeros días. Si tienes alguno de
estos problemas, o quieres minimizar los riesgos de
sufrirlos, las siguientes pautas pueden ayudarte.
Demasiada cafeína es una de
las causas más habituales del insomnio, y hay
que recordar que, cuando se deja el tabaco, la cafeína
dobla su efecto
Es conveniente no ingerir después
de la sobremesa bebidas que contengan cafeína,
como el té (excluyendo las infusiones de hierbas),
el café o los refrescos de cola. Y si normalmente
eres asiduo a ellas, reduce su consumo a la mitad.
Otras estrategias que pueden ayudarte
incluyen tomar una bebida descafeinada un poco antes
de acostarte, leer o hacer algo que te distraiga unos
minutos antes de echarte a dormir. Una vez estés
en la cama y con las luces apagadas, intenta parar de
pensar en tus problemas y concéntrate en imágenes
placenteras. Si ya has intentado todo esto y aún
así no consigues dormir, levántate y encuentra
algo que ocupe tu mente. No importa lo que sea, mientras
te ayude a desconectar y prepararte para dormir. Sigue
con ello hasta que te canses e intenta acostarte de
nuevo.
Lo más probable es que estos
lapsos de insomnio no perduren. Toda vez que tu cuerpo
se acostumbre a pasar sin nicotina, las cosas mejorarán.
Incluso si no consigues dormir, no te alarmes. Los estudios
muestran que una noche en la que se pasa tiempo tumbado
y en reposo (aún sin dormir) aporta gran parte
de los beneficios de una noche de sueño, aunque
no lo parezca. Si las alteraciones del sueño
persisten después de unos pocos días,
y estás verdaderamente preocupado, siempre puedes
consultar a tu médico sobre las soluciones disponibles.
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:4::: CONCENTRACIÓN
Los cambios fisiológicos que
se dan en el cuerpo, las ansias y la sensación
difusa de malestar pueden contribuir a alterar la capacidad
de concentración. Para algunas personas esto
puede suponer un gran problema en las primeras semanas
y persistir si no se hace nada al respecto.
Hay diversos patrones para actuar ante
estas dificultades y es bueno saber que merece la pena
probar la mayoría de ellas independientemente
de si se está dejando de fumar o no, ya que pueden
ayudarle a aumentar su productividad.
· Tómate
descansos a intervalos regulares, pero permanece activo
durante ellos. Da un paseo, haz algo de ejercicio
o charla con un amigo. Que estos descansos sean breves:
en la mayoría de los casos 2 ó 3 minutos
serán todo lo que necesites. Si haces paradas
frecuentes, no puedes tomarte 10 minutos cada vez.
· Bebe
mucho agua o cualquier otra bebida descafeinada y
baja en calorías. Aparte de ayudarte a expulsar
toxinas, te mantendrá hidratado y te ayudará
con su concentración.
·
Reorganizar tu trabajo también puede serte
de ayuda. Intenta resolver las tareas más complejas
mientras estás fresco. Si divides tu trabajo
en varias subtareas de manera que cada una de ellas
requiera un esfuerzo menor, podrás completarlo
antes de que tu concentración empiece a flaquear.
· Si
trabajas como parte de un equipo, reorganiza tu plan
de trabajo para tener reuniones más cortas
y frecuentes, cada una de ellas con un solo tema.
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Artículo
publicado el día 15/09/2003
Redactado por isanitas.com
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