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:: CONVERTIRSE EN NO-FUMADOR ::
Has alcanzado un punto en el
que ya sabes que puedes vivir sin tabaco, pero todavía
tienes la sensación de haber perdido algo en
tu vida o de que si las circunstancias cambian podrías
recaer. Combatir estas falsas creencias es el último
desafío en tu camino a la liberación del
tabaco.
En los siguientes
textos, te aconsejamos sobre cómo afrontar algunos
de los problemas más corrientes que se experimentan
al dejar de fumar.
:1:::
NO SABER QUÉ HACER CON
LAS MANOS
Esto es algo normal porque, después
de todo, tener un cigarrillo en la mano era casi como
una extensión de ti mismo. La solución
es bastante sencilla: encuentra algo que hacer con ellas.
Por ejemplo, garabatear con un bolígrafo o estrujar
una pelotita antiestrés. De este modo descubrirás
que el problema se resolverá solo en poco tiempo.
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:2:::
PERDERSE COSAS IMPORTANTES
Es el momento de pensar si de verdad
te estás perdiendo algo por no fumar y si de
verdad necesitas reemplazarlo o, por el contrario, puedes
encontrarlo de otras maneras. ¿Crees que al dejar
de fumar has tenido que renunciar a alguna actividad
de tu interés o que te estás perdiendo
algo importante? Si tu respuesta es afirmativa o dudas
en ella, lo siguiente que has de preguntarte es "¿podría
seguir haciéndolo a pesar de que ya no fumo?"
Si tu respuesta no es negativa, ve e inténtalo.
Dejar de fumar no te impide hacer nada, si bien hay
algunas cosas (como relacionarte con tus amigos fumadores)
a las que puedes tardar en acostumbrarte. Por ejemplo,
no hay razón por la que no puedas acompañar
a tus amigos fumadores cuando salgan a fumar o en cualquier
ocasión. Si de todos modos piensas que no puedes
encontrar cómo sustituir
el tabaco, presta atención a las "tretas"
que te sugerimos más adelante. Hay una solución
para cada problema, te toca a ti mismo examinar las
alternativas y hallar la que mejor te vaya.
Recuérdate que no necesitas
abandonar las actividades que valoras, pero que necesitarás
actuar de forma diferente en algunas circunstancias
para protegerte de la tentación de fumar. Es
sabido cuan duro puede ser cambiar de hábitos
y rutinas, pero ten presente cuántas veces un
pequeño cambio puede suponer una gran diferencia.
Cuando se enfrente a situaciones de "alto riesgo",
métete en ellas con un plan claro y actitud positiva,
encáralas y no te disculpes por tu nueva vida.
¡Mantente firme y descubrirás que los beneficios
a largo plazo compensarán con creces los inconvenientes
a corto!
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:3::: PERDER
CAPACIDAD DE CONCENTRACIÓN Y
RENDIMIENTO
EN EL TRABAJO
Con el tiempo, habías organizado
gran parte de tu vida en torno al tabaco, tanto en lo
que se refiere a las acciones que implica como a la
introducción de nicotina en tu sangre. Aprender
a concentrarte sin tabaco puede llevar algún
tiempo y requerir la creación activa de nuevos
modos de organizar tu vida.
Si tienes problemas para concentrarte
asegúrate de tomarte descansos regulares. Empieza
por encontrar cosas distintas que hacer en los descansos
que antes usabas para fumar (por ejemplo: caminar, beber
agua, hacer ejercicios de respiración o charlar
con alguien). Si aún así tienes problemas,
prueba a hacer pausas más cortas y frecuentes.
También es importante planificar
tus actividades. Divide tus tareas y márcate
objetivos a corto plazo y más pequeños
de lo usual. Si en algún momento todavía
tienes que luchar, cambia un rato a alguna tarea que
no requiera una gran dedicación. Quizá
te apetezca despejarte y aumentar tu energía
dando un paseo corto y ligero, o simplemente saliendo
fuera y respirando hondo.
Cuanto más tiempo estés
sin fumar, más enérgico te sentirás.
Así que procura no malgastar esa energía
haciendo horas extra, dedícate algo de tiempo
a ti mismo: intentar abarcar demasiadas tareas es lo
peor que puedes hacer por tu concentración.
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:4::: ECHAR
DE MENOS EL TABACO
Mucha gente lo echa de menos. De hecho,
hay quien compara dejar de fumar a perder un viejo amigo
o quien siente que una parte de si mismo se ha ido con
él. Quede claro que sentirse así es bastante
normal. Después de todo, piensa que has estado
fumando un tiempo considerable y por ello es comprensible
que inconscientemente llegaras a considerar los cigarros
como una extensión tuya. Es perfectamente normal
sentir esta pérdida durante algún tiempo.
Sea como fuere, cuanto más te convenzas de que
ese supuesto viejo amigo es en realidad un enemigo despiadado,
más convencido estarás de los enormes
beneficios de dejarlo y menos lamentarás su pérdida.
A medida que avances en el proceso
de deshabituación, tú mismo te darás
cuenta de ello y te enorgullecerás de haber sido
suficientemente fuerte para poner tu salud en primer
lugar y no hacer caso de la incitante y traicionera
voz de tu adicción. De momento, sigue desarrollando
alternativas a tus rutinas como fumador y respondiendo
rápida y contundentemente a cualquier cosa que
despierte en ti el deseo de fumar. Este es un combate
entre tú y tu adicción
¡y
vas a ganarlo!
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:5:::
SENTIRSE INCÓMODO DURANTE
LOS DESCANSOS
Quizá hayas dejado de
hacer alguna de las pausas que solías hacer.
Puede que tu próximo objetivo deba ser llegar
a sentirte cómodo durante todos tus descansos
y en todas las circunstancias en que estos se produzcan.
Para llegar a este punto necesitarás retarte
a hacer descansos en situaciones fuertemente relacionadas
con el tabaco. Quizá valores poco esas pausas
ahora que no puedes fumar, pero es importante que te
enfrentes a ellas para demostrarte que ya no las necesitas.
Tomarte descansos regulares es bueno y te animamos a
que sigas haciéndolo. Con todo, un toque de atención:
asegúrate que tu exposición a estas escenas
no te lleven a una recaída; no te lances a una
situación de alto riesgo sin estar preparado.
Es habitual sentirse incómodo
durante las pausas, ya que ahora que no fumas puede
parecerte que no tienes nada que hacer. No temas, con
el tiempo te acostumbrarás, si bien puedes desarrollar
tus propios rituales para hacerlo más fácil.
Éstos pueden variar muchísimo: deberás
descubrir qué te funciona, aunque algunas de
las opciones son beber o picar algo, caminar con los
amigos en lugar de quedarse parados o encontrar un nuevo
interés común (como hablar sobre música,
política o deportes).
Si socializas durante estas pausas,
intenta hacerlo con otros no-fumadores, preferentemente
en un área en la que no se permita fumar. Entendemos
quizá esto suponga tener que conocer gente nueva,
lo cual puede ser un desafío. Si no quieres cambiar
de grupo, intenta a corto plazo evitar al grupo de siempre
mientras convivir con fumadores te resulte difícil.
Seguro que los miembros de dicho grupo comprenderán
por qué lo haces, y cuando te creas preparado
para volver a unirte a ellos sin sentirte tentado, hazlo
llevando una alternativa al cigarrillo (como algo de
fruta o una bebida). Pero asegúrate de que sea
algo que no tuvieras previamente asociado con el tabaco.
Quizás quieras pedirle a tus amigos que no te
den un cigarro
¡pase lo que pase!
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:6::: SENTIRSE
MAL CUANDO LAS COSAS NO VAYAN BIEN
Sabemos cuán problemáticos
pueden ser los sentimientos negativos a la hora de seguir
sin fumar. Gran parte del problema es que la gente cree
que el tabaco les ayuda efectivamente a sobrellevar
esas situaciones y se aferran a esta creencia incluso
cuando han dejado de fumar. Si a ti te pasa, nos gustaría
que desafiases esa creencia confrontándola con
hechos evidentes. Fumar no te ayuda a relajarte: incrementa
tu ritmo cardíaco y por ello es físicamente
imposible que sea relajante. Fumar parece disminuir
el estrés, pero sólo alivia la tensión
provocada por la propia adicción a la nicotina.
Las investigaciones confirman que el único momento
en que los fumadores se sienten tan relajados como los
no-fumadores es inmediatamente después de fumar
y que cuando se deja el tabaco los niveles de estrés
se reducen gradualmente.
El acto de fumar también puede
parecer reductor del estrés porque rompe con
otras actividades. Además, respirar profundamente
(aunque sea aire sucio al tragar el humo del tabaco)
induce una respuesta relajante de forma natural. En
definitiva, los aspectos del tabaco que reducen el estrés
pueden lograrse sin él. Prueba a respirar hondo
y exhalar lentamente
Hay otras muchas técnicas
de relajación: ejercicio ligero, estiramientos
musculares, un largo baño caliente
A lo
mejor no te parecen tan efectivas a corto plazo pero
si perseveras descubrirás que a medida que te
habitúes serás feliz con los resultados.
Ten en cuenta que muchas veces aquellos a los que más
lucha les cuesta dejar de fumar son aquellos que más
reacios son a buscar alternativas.
Otra cosa importante es tener un plan
ante cualquier posible problema. Imagina una de esas
situaciones y pregúntate que harás en
lugar de fumar si llega el caso. Cuando encuentres la
respuesta, tenla en mente como tu futura estrategia.
Puede ser algo como pasar el rato con un amigo no-fumador
muy cercano o hacer ejercicios de relajación.
Sigue recordándote que fumar no es solución
a problema alguno y que no recurrirás a ella
si los problemas crecen.
Si sigues nuestro consejo y pruebas
estas estrategias te resultará mucho más
fácil seguir sin fumar. Lo último que
querrás será recaer meses después,
o incluso años, sólo porque sigues aferrado
a la falsa creencia de que el tabaco te puede ayudar
a lidiar con una emergencia.
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:7::: SENTIRSE
INCAPAZ DE DISFRUTAR
DE
LOS BUENOS MOMENTOS
Sabemos que puede parecer que se disfruta
menos de algunas ocasiones si no se puede fumar en ellas.
Quizá quieras desafiar la validez de esta idea.
Esto significa plantearse ¿de verdad el tabaco
hizo mejor la situación? ¿de verdad te
pierdes algo por no fumar? ¿de verdad disfrutaste
tanto de todos y cada uno de los cigarrillos que fumaste
en esas circunstancias o es sólo un recuerdo?
Intenta rememorar lo mal que te sentías después
de una noche fumando como un carretero y cómo
apestaba tu ropa
Puede suceder que te sientas incómodo
en algunas situaciones sociales, que pueden ser difíciles
cuando se deja de fumar, y especialmente si el tabaco
jugaba un papel importante en ellas. A medida que ganes
confianza será bueno que te expongas a esas situaciones
con tus estrategias para lidiar con ellas en mente.
Insiste en que el tabaco es sólo un recuerdo
y que vas a sustituir ese recuerdo por nuevas formar
de pensar y actuar. Tómatelo como un reto personal
y aspira a conseguirlo.
A lo mejor quieres ensayar mentalmente
esas escenas antes de entrar en la situación
real. Visualízate, por ejemplo, interactuando
con otros fumadores y pasándolo bien sin tabaco.
Ensaya también qué va a decir si alguien
te ofrece un cigarrillo: quizá quieras avisar
a tus amistades de antemano de que no te ofrezcan tabaco
bajo ninguna circunstancia. O puede que prefieras elegir
a alguien de tu confianza para que actúe como
guardián y te impida cometer un desliz. Mantén
en mente todo lo que estás ganando y lo que ganarás
al dejarlo y recuerda que un solo cigarrillo echaría
a perder todo lo conseguido hasta el momento.
Si aún así encuentras
que has de luchar en las situaciones sociales, puedes
intentar otros métodos. Ten siempre algo entre
manos, si puedes evita por completo el alcohol (o si
no cambia de bebida) e intenta estar cerca de no-fumadores
y lejos de los fumadores y su humo (por si te resulta
una tentación). Y si todo falla, ¡huye!
No tienes por qué marcharte, puedes ausentarte
momentáneamente para refrescarte (ir al aseo
es una buena excusa). Sal afuera un minuto, respira
hondo unas cuantas veces y recuérdate que tu
deseo de fumar se basa en falsos recuerdos. Es una batalla
que estás ganando. Después, vuelve y disfruta
de tu victoria sobre la adicción.
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Artículo
publicado el día 15/09/2003
Redactado por isanitas.com
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