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:: PESO, TABACO Y MORBO ::

“¿Me puede cambiar esta cajetilla que produce impotencia
por otra que solo produzca cáncer?”

Chiste 'negro'

Una de las acciones dañinas del tabaco, como la de alguna droga, es incrementar – básicamente a causa de su toxicidad -, la pérdida de peso. La relación entre perdida de peso y tabaco sigue una “relación en U”. Se incrementa la perdida de peso hasta consumo de 10 - 20 cigarrillos / día (la curva de la U); a partir de aquí, la pérdida de peso no disminuye significativamente y aumentan notablemente los riesgos que se producen desde el comienzo del uso de tabaco.

Obviamente, nadie que esté en sus cabales, recomendaría el método del tabaco para perder peso. Todos sabemos -remachado con tintes de regodeo, a través de esa cínica esquela de las cajetilla– que existe una significativa relación de su consumo con afecciones bronquiales, cardiovasculares, impotencia, salud fetal, deterioro general y de la memoria, afecciones metabólicas, incremento de procesos degenerativos.

Sin embargo, la maquiavélica y morbosa advertencia, parece cumplir con las leyes vigentes. Y se permite la venta de algo tan nocivo como es el tabaco. ¡Curiosa contradicción! pero... “donde hay patrón, no manda marinero”. “Desde que he dejado de fumar tengo tendencia a ganar peso”, se suele oír en la consulta de un endocrino. Efectivamente, dejar de fumar, ocasiona un efecto de abstinencia, de desasosiego, lo cual favorece el aumento peso. ¿Cómo incide el tabaco en el peso?

La posible pérdida o mantenimiento de peso sin fluctuaciones, hechos frecuentes en los fumadores, se relaciona, al menos, con cuatro factores:

Mientras lleguemos a esa decisión, recordad que el hábito de fumar:

· Mayor motilidad intestinal, lo cual significa más rapidez de tránsito de alimentos y por tanto menor tiempo de digestión y absorción.

· Acción del ácido nicotínico del tabaco en el metabolismo de las grasas.

· Aumento del gasto energético en un 10%, relacionado con estímulo de producción de noradrenalina, hormona que activa el metabolismo de las grasas, también responsable del aumento de tensión arterial.

· Efectos tóxicos metabólicos que inciden en la transformación hepática de alimentos en nutrientes.

Cierto que no es un medio adecuado ni practicable para perder peso.Investigaciones recientes (*) sugieren la tendencia de los fumadores a descenso del colesterol “bueno” (HDL), a mantener una dieta escasa en fibra y frutas (de 16% a 60% menor a la habitual), y a coincidir con un consumo elevado de alimentos grasos. Este último hecho, es causa probable de la alta incidencia de los fumadores de diabetes tipo II y aumento de grasas en sangre, con sus consecuencias indeseables.

Es innecesario insistir en que el hábito de fumar tabaco intoxica y envejece las células. Si fumas, decide dejarlo cuanto antes, usando la constancia, la razón o las ayudas necesarias. Fumar para perder peso sería... ¡un error “galáctico”!

(*) Estudios realizados en pacientes diabéticos y no diabéticos.

Artículo publicado el día 03/11/2003

Redactado por el Dr. Carlos Rodríguez Jiménez y publicado originalmente en Sabercomer.com

 

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